La niña la miró confundida, como si no comprendiera del todo sus palabras, y solo balbuceó:
—Pero cuando pienso en mami... —su vocecita se quebró mientras sus ojitos se le inundaban de nuevo— no puedo dejar de llorar. Solo quiero que mami vuelva… Quiero verla... que me cante nuestra canción favorita, que me llame "Leía" y me diga que me ama mucho. Quiero eso... —Un temblor le recorrió el labio inferior, y empezó a curvarse en ese mohín, que partía el corazón a cualquiera.
—Te entiendo. Cuando u