Pavel al ver que Lena desapareció ante sus ojos, colocó a la niña al borde del camino, y él se ocultó entre la maleza. No pasó mucho tiempo antes de que Rebeca apareciera, acompañada de otros agentes. La mujer se agachó hasta la altura de la pequeña, cuya mirada aún reflejaba confusión y miedo.
—Ya estás a salvo, pequeña —dijo Rebeca con una sonrisa suave, aunque sus ojos escudriñaban el entorno en busca de amenazas—. Tu papá está muy angustiado por ti. Vamos con él.
La niña, callada, tomó la m