Dante.
Desde lejos, los observé. Ese tipo estaba allí, junto a su madre… y también Catalina. Todo esto no podía ser una simple coincidencia: Catalina, la esposa de ese imbécil, trabajando en mi empresa. ¿Cómo demonios pasó esto? Necesito sacarla de ahí cuanto antes. No pienso permitir que ni él ni nadie relacionado con él se acerque a Antonella o a mis hijos.
Me sentía confundido, molesto, casi paranoico. Necesitaba claridad para hablar con mi madre. Sabía que la señora no tenía la culpa de na