Antonella
Los días avanzaban como viento en popa, y mis hijos cada día aprendían más cosas nuevas que me llenaban de orgullo. Milagros no paraba de gritar de alegría cuando logró pasar el examen para ingresar a la academia de danza y ballet; obtuvo la mejor calificación de todas. Con solo cinco años, es la niña más inteligente y brillante que pueda existir.
-Papi, mami, ¡me siento muy feliz porque pronto podré estar en la academia de danza y ballet y cuando tenga suficiente edad estudiare patin