RECUERDOS
Llamaba una y otra vez, pero ella no contestaba. El tono del teléfono seguía, hasta que finalmente su voz apareció al otro lado de la línea.
—Te estoy llamando y ni siquiera respondes las llamadas.— reclamé, tratando de mantener la calma.
—Dante no he podido salir del trabajo. Entiéndeme.
—¿Por qué no vas a poder salir del trabajo? —insistí—. Habíamos quedado en que iríamos a celebrar el cumpleaños de Nayeli.
—Dante… Por favor, entiende que estoy trabajando —respondió con tono tenso.