Desde que Nando me dijo al llegar que Anthony estuvo aquí nada me olía bien.
Ahora sabía a que se debía su visita y lo que había ocasionado en estos momentos. Mi padre se encontraba rojo de coraje mientras que mi madre solo nos miraba con los ojos llenos de lágrimas.
Mi padre estaba tan molesto que me había golpeado y a Damian igual solo que este permanecía sereno aún cuando mi padre no disimulaba las ganas de matarlo que tenía.
—¡Es suficiente! —Espeto duramadre —Damian y yo no hemos cometi