El viento era agresivo, y las tormentas eléctricas anunciaban un pronto desastre en las ciudades cercanas donde determinados nobles agrupaban sus negocios. Aun así, nadie estaba preparado para la violencia con la que la naturaleza se abatió sobre los campos. Corrientes de aire de temperaturas cálidas y frías se fusionaron en el cielo, desgarrándolo como una herida abierta, y el resultado fue una devastación absoluta.
Las noticias, lentas y fragmentadas, llegaron finalmente a oídos de la reina C