Mundo ficciónIniciar sesiónAsí, tomando casi todo el odio y reconcor que agobiaba su frío corazón, tomó al hombre y lo torturó sin absorber su sangre. Sabía que la muerte por succión era un regalo demasiado rápido. Durante horas lo torturó en el interior de la cabaña, aplicando cortes y dislocaciones, hasta que finalmente, en medio de las ruidosas ráfagas de viento de la tormenta, el páramo se llevó sus gritos y su vida.
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