Donatello se arrodilló junto a su padre, lo abrazó con fuerza, mientras las lágrimas mojaban su rostro, siempre fue el hijo rebelde, el que peleaba con Dionisio. El que se iba por meses, huyendo de reglas.
Ahora, con su padre inmóvil, lo entendió, la familia era todo. Lo demás no valía nada, su odio por Dante, su obsesión con Vanessa, todo parecía inútil ante esta pérdida.
Dionisio siempre quiso unirlos. “La sangre es lo primero”, decía. Donatello apretó los dientes, arrepentido, recordó una ta