Alexey
Llegamos en la madrugada al aeropuerto de Sicilia, y un rostro conocido nos esperaba. Los tres nos miramos y sin decir palabra seguimos al hombre, el cual nos condujo hasta un auto negro. Antes de ingresar, cruzamos de nuevo las miradas. El primero en ingresar fue Sam.
—A lo que vinimos.
Ingresamos, no hablamos, preferimos mantenernos en silencio y alerta. Después de todo, ese hombre era fiel a Alonso. Si lo veo, le parto la cara por poner en peligro a mi novia. Llegamos a un hotel, eran