Lyra
La noche tras la cena en casa de los Renard fue una tortura de pensamientos circulares, el sabor de Kael aún persistía en mis labios pero el veneno de las palabras de Dorian sobre mi fortuna robada corría por mis venas con la misma intensidad.
Apenas había logrado pegar el ojo cuando el primer rayo de luz grisácea se filtró por la ventana de la cabaña, no necesité una alarma el lazo de Mate vibró con una frecuencia autoritaria, el estaba cerca.
Me levanté con el cuerpo entumecido, me pu