Kael
El beso desesperado se intensificó, pero Lyra se resistió sentí sus manos empujar mi pecho, no con fuerza, sino con una negación profunda del alma.
— ¡No! —me detuvo, con la voz quebrada pero firme—. No me uses solo para calmar tu rabia, no quiero ser la mujer con la que te acuestas en secreto quiero ser tu Luna, quiero que me tomes como tu Mate, no como tu posesión escondida quiero ser la mujer con la que te cases.—Su exigencia me golpeó con una fuerza cegadora. Quería el título, la lu