El trayecto en ascensor hasta el penthouse se sintió más largo de lo normal. No porque el ascensor fuera lento, sino por la tensión del momento.
Mercy estaba de pie junto a Aurelian, en silencio. Tenía las manos entrelazadas frente a ella y, sin darse cuenta, hacía girar la alianza con los dedos. El anillo todavía se le hacía extraño, pero real.
Ahora estaba casada. La palabra resonaba en su cabeza. Esa tarde había entrado al juzgado como Mercy McKnight. Y ahora salía como Mercy Wyndham.
Las pue