—Los fondos se depositarán hoy en la cuenta de tu empresa —dijo Gabriel con calma mientras bebía un sorbo de café—. Ya hablé con tres contratistas, incluido tu padre. Se comunicarán con tu secretaria y agendarán citas antes de que termine el día.
Isla escuchaba en silencio mientras desayunaban juntos. El comedor estaba tranquilo, pero Isla no. Todo lo que Gabriel decía sonaba bien, demasiado bien. Las cosas avanzaban muy rápido, y eso la asustaba.
Forzó una sonrisa para que él no notara su miedo