Isla acompañaba a Gabriel a la salida de su oficina. Salieron al pasillo, conversando en voz baja sobre el trabajo y avanzando hacia el ascensor. Todo parecía tranquilo hasta que algo pequeño y veloz chocó contra las piernas de Gabriel.
Era Desmond. El niño venía corriendo sin mirar, y se estrelló contra Gabriel con tanta fuerza que cayó de espaldas y golpeó el piso con un ruido sordo.
—Ay —se quejó Desmond, sujetándose el codo.
Isla gritó.
Gabriel reaccionó. Se agachó rápido, levantó al niño co