Así que, después de todo, no había sido Alfred. Gabriel había investigado la verdad por su cuenta. Lo que ella quería de él.
¿Pero eso la hacía sentir mejor? No. No la hacía sentir mejor. El dolor seguía ahí. Y era profundo y punzante.
Él no debió dudar de ella. Debió haber confiado en ella de la misma forma en que ella confiaba en él, incluso cuando tenía todas las razones para no hacerlo.
Suspiró y se le encogió el pecho mientras pensaba en todo. Esas heridas tardarían en sanar. Aun así, mient