Mercy y Kendrick entraron en la Boutique Wyndham y lo primero que la impactó fue lo irreal que parecía el lugar.
Llamarla boutique se quedaba corto. El espacio parecía más bien un palacio de cristal y mármol, iluminado por una luz dorada y suave. Espejos altísimos se extendían del piso al techo y reflejaban filas y filas de prendas exquisitamente confeccionadas.
El aire olía a perfume caro y a cuero lustrado. Cada artículo en exhibición gritaba riqueza, estatus y poder. Mercy se detuvo. Contuvo