Después de un día largo, agitado y agotador, Mercy se recostó en el asiento trasero del auto de la empresa mientras avanzaba sin sobresaltos entre el tráfico. Le dolían los hombros, sentía una ligera punzada en la cabeza y los ojos le pesaban después de pasarse el día revisando reportes y números.
Cerró los ojos un momento, con la esperanza de sacarle unos minutos de descanso al trayecto antes de llegar al hotel donde se hospedaba. El hotel aún quedaba lejos, y el zumbido constante del motor cas