El amanecer pintaba el cielo con tonos de carmesí y oro cuando Tara se encontró de pie en la terraza del castillo, observando el horizonte con el Ojo que Todo lo Ve en su mano. La energía del artefacto palpitaba contra su piel, enviándole susurros de tiempos antiguos, fragmentos de conocimiento que apenas lograba comprender. Desde que había fusionado sus poderes como la Última Chispa y Portadora de la Llama, su conexión con la historia de Edrian y Elyndor se había intensificado. Había algo en e