El sol se ocultaba detrás de las montañas, tiñendo el cielo de matices cálidos. En el castillo, el aire estaba impregnado del aroma a madera y cera de las velas. Después de un agotador día de entrenamiento, Tara se sentía viva y alerta, cada músculo de su cuerpo vibrando con energía. Había algo más que solo la batalla en el horizonte; había un deseo intenso que crecía entre ella y Rhidian.
Cuando él apareció en la puerta de su habitación, su corazón se aceleró. La mirada de Rhidian era intensa,