Salvatore cerró su portátil, y nuevamente bebió sin parar, esa venganza lo estaba destruyendo a él también, sin darse cuenta, se estaba castigando junto a su castigada por qué se había enamorado de ella, que cada lágrima que corría por el rostro de su amada, el las bebía en alcohol.
Carmela vio salir a Amaranta en un mar de llanto, hizo un gesto de negación al verla salir al jardín, mientras en otra esquina estaba Alice riendo por lo que presenciaba.
Carmela buscó a su esposo Chemo, no espera