Amaranta despertó de su nuevo tormentoso sueño, se abrazó a sus piernas y lloró, desahogó todo el dolor que tenía dentro de ella, cogió una libreta y empezó a escribir una nota, era un número de teléfono
Lo dobló y lo guardó en su bolsillo, salió de la habitación y fue en busca de Mario Luis.
Mario Luis la vio y se acercó a ella.
—AmiCris, ¿Te sientes bien? Estaba preocupado por ti, Salvatore me corrió, pero le dije que no me marcharía de aquí mientras tú estés así.
— ¿Te corrió por mi culpa?