Amaranta, parada frente al espejo mirándose lo hermosa que estaba en su vestido de novia.
Su madre y suegra la ayudaban con los últimos detalles.
— Estás hermosa hija mía.
— Gracias madre, gracias por todo ese amor y protección que me diste siempre.
— Y lo seguiré haciendo mi niña, mientras estemos aquí, tu padre y yo estaremos para ustedes.
— Y puedes contar conmigo sienpre mi niña, eres mi hija desde el momento en que mi hijo te escogió para ser su esposa.
— Gracias Kiara, gracias por ser lin