Amaranta fue a su nueva habitación, sentía doler su corazón, las lágrimas rodaban sin parar.
— Mi niña bonita, no te pongas así, eso le hará daño a tu bebé.- Carmela trato de consolarla, acariciando sus cabellos, mientras Amaranta estaba acostada en su cama.
— ¿Que sucedió Carmela? No comprendo, dijo que iría por dos días, se quedó una semana y volvió con una mujer, su amor. Ese es su gran amor, y me lo viene a restregar en la cara humillando frente a ella.
— Mi niña, yo sé que todo este mal