Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en el pasillo, roto solo por los sollozos contenidos de Memo, se cargó de una nueva tensión. Emilio acababa de confesar su secreto más oscuro, y su hermano, en lugar de juzgarlo, le había ofrecido su apoyo. —No estás solo en esto, Emi —susurró Memo, apretando el brazo de su hermano.
Justo en ese momento, las puertas del ascensor se abrieron.
Alessandro Bellini salió, su rostro sombrío. Detrás







