Mundo ficciónIniciar sesiónLlegaron al ala de neurología. Era diferente. Más silenciosa, menos frenética. Las luces eran más cálidas. Entraron en una suite privada al final del pasillo. Era espaciosa, con grandes ventanales que dejaban entrar la luz de la mañana y un pequeño sofá para las visitas.
Las enfermeras y los camilleros trabajaron rápido, transfiriendo a Amelia a la nueva cama, conectando los nuevos monitores (mucho me







