La idea de Emilio de traer a todos resonó en el pasillo del hospital. Era audaz, arriesgada y, como Luca reconoció al instante, absolutamente correcta. La apatía de Amelia no se curaría con un solo visitante; necesitaba ver la fuerza de todo su mundo reconfigurado.
—Tiene razón —dijo Alessandro, poniendo una mano en el hombro de Luca—. Deben ir todos.
—De acuerdo —asintió Luca, su voz recuperando la au