Mundo ficciónIniciar sesiónEl Nuevo Padre
La sonrisa de Amelia, frágil pero genuina, fue como la primera flor de la primavera después de un invierno largo y cruel. Se extendió por sus labios, iluminando sus ojos, y todos en la habitación sintieron un suspiro de alivio colectivo.Luciana, ajena a la profundidad de la escena, seguía parloteando felizmente en italiano, emocionada por la presencia de su madre y la oportunidad de compartir sus secretos con Luca. —Mamma, m







