Mundo ficciónIniciar sesiónAhora, el silencio era diferente. La Dra. Navarro había terminado de administrar el sedante. Amelia, agotada por el esfuerzo sobrehumano de hablar, había vuelto a caer en un sueño profundo, pero esta vez era un sueño natural, no un coma. Sus signos vitales, aunque aún erráticos por el shock, s







