POV. Amelia
La luz de la mañana se colaba entre las persianas, dibujando líneas suaves sobre la pared y envolviendo la cocina en una calma engañosa. El aire estaba cargado de vida: café recién hecho, tostadas calientes y ese aroma dulce e inconfundible de talco de bebé que ya se había vuelto parte de nosotros.
Me apoyé en la encimera, observando la escena con una sonrisa que no podía contener.
Adrian estaba frente a Arlo, intentando darle una cucharada de puré de manzana, pero el pequeño, lleno