POV. Amelia
La luz de la mañana se derramaba sobre la casa de la costa como miel líquida, bañando todo en un resplandor dorado y cálido. En la habitación principal, el aire zumbaba con una energía eléctrica, una mezcla de emoción, perfume y risas. Estaba de pie frente al espejo del tocador, y por un momento me quedé mirándome, reconociendo a la mujer que me devolvía la mirada. Llevaba un vestido de novia, una creación de encaje ivory y tul que se sentía como una nube. Era ligero, etéreo, y se m