POV. Amelia
El aire se volvió pesado, espeso, como si intentara respirar a través de algo húmedo que me aplastaba el pecho. Inhalar costaba. Era la prueba de que mi cuerpo seguía adelante, aunque todo dentro de mí estuviera cayéndose a pedazos. El corazón golpeaba con violencia contra mis costillas, desordenado, desesperado, siguiendo el mismo ritmo del pánico que me subía por la garganta.
Subí las escaleras casi a ciegas, con las piernas torpes y el cuerpo tenso, sintiendo cómo el peso de lo