POV. Amelia
Betty arrancó el coche con un movimiento brusco y se lanzó a la calle, alejándonos del enjambre de cámaras, luces y preguntas que quedaban atrás como una pesadilla mal enfocada en el retrovisor. Durante unos segundos no dijo nada. Solo condujo, con los dedos firmes sobre el volante.
—No digas eso, cariño —respondió al fin, con una suavidad que contrastaba con la tensión del momento—. No te tortures de esa manera.
Giró apenas la cabeza hacia mí, lo justo para asegurarse de que la est