POV. Amelia
Cerré la puerta con cuidado, como si el más mínimo ruido pudiera terminar de romper algo dentro de mí. El clic del cerrojo sonó demasiado fuerte, seco, definitivo, y me estremecí al escucharlo, como si acabara de sellar algo más que una simple entrada. Su presencia seguía ahí, pegada a las paredes, al aire, al espacio que había ocupado con tanta facilidad. El perfume caro que dejó atrás no se disipaba; permanecía suspendido, invasivo, recordándome que incluso cuando se iba, seguía i