POV. Amelia
El mundo se detuvo. No hubo un momento de vacilación, ni una pausa para procesar la absurda y gloriosa escena que se desenvolvía frente a mí. Solo hubo un impulso, una necesidad primaria que se apoderó de cada fibra de mi ser. Tenía que llegar a él. Mis pies descalzos se movieron sobre la madera de la sala, luego sobre el césped frío y húmedo del jardín, y finalmente sobre la arena suave y tibia de la playa. Cada paso era un latido, un "te amo" silencioso enviado hacia la figura qu