POV. Amelia
El agua caliente caía sobre mi piel, lenta, constante, envolviéndome en una sensación que rozaba lo adictivo. Cerré los ojos y apoyé la frente contra la pared de la ducha, dejando que el vapor me rodeara, que el calor se filtrara en mis músculos aún tensos. No era solo una ducha. Era un respiro. Un momento para soltar todo lo que todavía se aferraba a mí, para desprenderme de los restos invisibles del miedo, de la tensión acumulada que aún vivía en mi cuerpo.
Mis manos recorrieron m