POV. Amelia
La puerta se cerró con un suave chasquido, y la casa quedó en calma. Me quedé en la cama unos minutos más, escuchando cómo el sonido del coche de Adrian se alejaba poco a poco hasta desaparecer.
Respiré hondo, dejándome hundir entre las sábanas, permitiendo que mi cuerpo asimilara por fin todo lo ocurrido. Ya no había urgencia, ni tensión constante, solo una tranquilidad nueva, todavía frágil, pero real. Cerré los ojos un momento, disfrutando de esa sensación. Tenía espacio. Tenía t