POV. Amelia
El despertar fue un proceso lento, un regreso gradual a la conciencia desde un abismo profundo y sin sueños. Por primera vez en lo que se sentía como una eternidad, no me desperté con el corazón galopando en mi pecho, con el sabor del miedo en la boca o con el grito ahogado de una pesadilla en mi garganta. Me desperté en silencio, envuelta en la calidez de las sábanas y en la suave luz de la mañana que se filtraba por las pesadas cortinas. La cama a mi lado estaba tibia, pero vacía