POV. Adrian
Dominic me sostuvo la mirada en el tenso silencio del coche, y por un segundo, vi el conflicto en sus ojos. El soldado luchando contra el hombre. Finalmente, asintió, un gesto casi imperceptible.
—De acuerdo —dijo, su voz baja y grave—. Te daré tiempo. Pero no una eternidad. En cuanto tengas la señal de que está contigo, que está dispuesto a moverse, el reloj empieza a correr. ¿De acuerdo?
—De acuerdo —dije, la palabra se me quedó atrapada en la garganta.
Era todo lo que podía pedir