MÁXIMO :
Llego a la mansión de Celia lloviendo a cántaros junto a un ramo de rosas rojas, sé que le van a encantar.
Tomo las copias de las llaves que Celia me dió y abro la mansión con una sonrisa.
– Cielos, creí que era Celia que había llegado.
Dice Patri acercándose a mí con cara de preocupación.
Frunzo el ceño
¿– Celia no está aquí?
– Fue al super hace unas horas y aún no ha llegado... Es raro ella nunca tarda.
Dice suspirando.
¿– Le has marcado?
Pregunto.
– Si, pero su celular está