90: Una boda.
En el castillo de Buckingham, Emma observaba el cielo nocturno desde su balcón, mientras sentía como el viento frio acariciaba la piel de sus hombros. Su corazón palpitaba rápido, casi al borde de los nervios y de estallar por la emoción, sin embargo, que Eduardo Cervantes aun no hubiese aparecido, la dejaba con cierta inquietud en su corazón. Todo estaba dicho; el rey prófugo, había conspirado en contra del príncipe heredero provocando así su muerte, y luego de que todo saliera a la luz gracia