91: Con alegría.
Mirando a los ojos de su hermosa mujer, Daniel sonrió.
—Con esta mano yo sostendré sus anhelos, tu copa nunca estará vacía, porque yo seré tu vino. Con esta vela alumbrare tu camino en la oscuridad y con este anillo te pido que seas mi esposa, Emma Borbón, para amarte, honrarte y respetarte a cada instante de mi vida, que desde hoy es toda tuya, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte nos separe...y más allá de eso… — dijo Daniel dejando aquel anillo e