55: Luto.
Mónica sonrió, aquella botella era su boleto para la vida que siempre soñó tener. Pero, aún así, sus planes, seguían siendo los mismos.
— Está noche finalmente tendré lo que realmente quiero tía, así que no te preocupes, todo saldrá tal cual son mis deseos. — afirmó Mónica Cervantes.
Ninguna de las dos se percató de que su lugar secreto ya no era tan secreto, y tan ligeros como el viento, pasos se alejaron del viejo polvorín en dónde se había escuchado una conversación prohibida.
— Vamos, vam