144: Por un momento.
—¿A sí? Y dime Enzo, ¿Qué es eso que el me esconde y que tú pareces conocer a la perfección? Te lo ruego, ilústrame con tu sabiduría — se burló.
Enzo sonrió, no se lo diría, no todavía, esperaría a que ella se sintiera más confiada, más vulnerable, entonces, el saber que su perfecto Daniel estaba comprometido con la hermana menor de la mujer por la que el la dejo, sería como un poema.
—Oh no querida, no haré tu tarea por ti, tu misma te darás cuenta de que sigues siendo la misma estúpida de sie