127: Un gran corazón.
No tenía que reprimirse ya, no con él, Daniel la amaba, no esperaba nada de ella más que su amor, no tenía que ser la siempre recatada Emma, no tenía que guardar sus disgustos, con él, solo con él, podía ser ella misma, sintiendo el aroma de Daniel, supo cuál era su deseo, el, él era todo lo que deseaba para ella, y, con el tiempo, poco a poco, quizás, iría recordando cuales eran sus verdaderos sueños.
— No quiero que esto termine nunca Daniel — dijo Emma acurrucándose más en él.
Daniel tomo la