126: Solo por un instante.
— Dímelo Daniel, quiero que me lo pidas, aunque sea cursi, aunque sea ridículo, quiero que me lo pidas — dijo Emma con voz suave.
Daniel miro el hermoso rostro de su Emma, lucia igual al de una niña deseosa de un caramelo, aquello, le inflaba el pecho desatando nuevas emociones desconocidas en él.
— Dime Emma, ¿Quieres ser mi chica? Aunque lo serás, aunque me digas que no — dijo Daniel sonriendo.
Emma sonrió felizmente al escuchar al temido Daniel Lancaster declararse como un adolescente, aquel