128: Secreto.
Mirando con atención su hermosa espalda, admiraba su belleza casi adónica, de nueva cuenta se preguntaba el significado de todo aquello que le estaba pasando, sus ojos también eran hermosos, esperaba que en cualquier momento se girara a verla para poder admirarlos, y, como siempre meditaba, Daniel era una obra de arte en sí misma, pero, animándose a besarlo por sorpresa, se percató de que el apuesto tatuado la miraba directamente.
— Se suponía que te llevaría esto a la cama, pero ya estás despi