Yo era la que estaba a punto de devolver cada golpe con una verdad.
Él bajó ligeramente la mirada a mis labios, y los recuerdos de anoche me golpearon: su mano sosteniéndome el rostro, su pulgar rozando mi herida con una delicadeza que dolía… y ese casi–beso que se quedó suspendido en el aire como una deuda pendiente.
—Si vuelves con él ahora —dijo despacio, como si midiera cada palabra—, terminará por destruirte antes de que puedas derribarlo.
Mi pecho se tensó.
Él no sabía nada aún del plan c