91. ¿Quieres saber cuánto te amaba?
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Se lo quitó de encima con un empujón y lo miró como si no lo reconociera.
—No fui yo —repitió Jazmín con la voz temblorosa, aferrándose a esa última gota de esperanza, como si decirlo en voz alta pudiera cambiar la verdad.
Pero Nathaniel no parecía escucharla. Estaba de pie, a unos pasos de ella, con los hombros tensos y la mirada perdida en un punto más allá de sus ojos.
—Sé que fuiste tú —murmuró, con una voz dolida, como si cada palabra le costara más de lo que estaba dispuesto a admitir—