90. Silencio opresivo
90
El eco de sus tacones era el único sonido. Ni murmullos. Ni teléfonos. Solo ella y ese silencio opresivo en todo el piso.
Algo no estaba bien.
Pasó por el pasillo principal, con las manos frías y apretando el teléfono que ya no sonaba. Se mordía el labio mientras las puertas se cerraban. "Esto no debía pasar", pensó, "no así".
Solo la recibió un silencio aún más denso, como si el piso entero contuviera la respiración. Caminó con cuidado, los pasos más lentos ahora. El pasillo se extendía com